En el proceso de socialización, aprendemos las normas y valores, la cultura en la que estamos inmersas todas las personas. Nos metemos en nuestra cultura, nos enculturamos, haciendo nuestros los valores, las normas, las costumbres que no rodean. Pero, ¿nos preguntamos alguna vez sobre ellos? ¿Los asumimos sin rechistar o somos personas críticas? ¿Son objetivamente buenos?¿Nos llevan a alcanzar un mayor crecimiento personal? ¿Ayudan a la humanidad a alcanzar mayores niveles de igualdad y libertad? ¿Ayudan a a nuestro mundo a ser más habitable?
Seamos personas críticas. Antes de tomar algo, preguntémonos en qué nos ayuda, qué bueno tiene para nosotros, para la humanidad y el planeta. Aprendamos a elegir de forma madura y responsable. Aprendamos, atrevámonos a decir NO a las injusticias y a las imposiciones que nos degradan o cohartan la libertad.
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